Construyendo nuestra identidad.
Al nacer, nuestra relación es principalmente con nosotros mismos y el entorno inmediato para la supervivencia.
Más tarde, necesitaremos vincularnos con nuestros cuidadores para sobrevivir, y el autoconcepto y la personalidad se construyen a partir de esas primeras interacciones y experiencias.
No nacemos con un concepto formado sobre nosotros mismos, sino que se va creando a lo largo de la vida y, a veces, los aprendizajes a través de esas relaciones hacen que copiemos a otras personas y nos alejemos cada vez más de quienes somos.
Sin embargo, nuestra esencia, nuestra joya interior, ese algo que hace a cada ser humano único nos animará a buscar nuestra verdadera identidad y que cuando dudamos, nos lleva a tener crisis de indentidad.
La investigación muestra que muchas personas, al final de su vida no saben quiénes son o se arrepienten de todo lo que les hubiera gustado hacer y no hicieron.

Y es que parece, que saber realmente quién eres depende de cuánto te hayas comprometido a buscarlo. En este sentido, hay que tener mucho cuidado, porque nuestra biografía y las cosas que recordamos (reales o no) contribuyen a construir nuestra identidad y, al fin y al cabo, nos hacen ser como somos.
Nuestras relaciones (hijo de, pareja de…), nuestro sexo, edad y también nacionalidad. Nuestras creencias y también nuestras posesiones. Pero más allá de todo esto: ¿Qué te gustaría hacer? ¿Dónde te gustaría vivir? ¿En qué te gustaría trabajar? ¿Quién eres de verdad?
Desde la psicología, animamos a las personas a crecer, a reinventarse y a liberar su verdadero potencial mediante preguntas poderosas que realizamos a los clientes o pacientes para que puedan comprenderse mejor y, en este sentido, puedan descubrir sus metas, analizar el contexto en el que surgen las dificultades, explorar las diferentes alternativas y cursos de acción disponibles y, por último pero no menos importante, les animamos y motivamos a dar pasos pequeñitos que les acercan cada día un poquito más a la manera en que les gustaría vivir.
Preguntas interesantes en una crisis de identidad
Por ejemplo, imagina que has estado haciendo algo a lo largo de toda tu vida con lo que no estás satisfecho y quieres hacer algo más valioso para ti. Algunas de las preguntas que te haríamos en consulta serían las siguientes:
- “¿Puede decirme dos cosas que valore mucho en la vida?”
- “¿Qué se te da bien hacer?”
- “¿Me podría decir tres cosas con las que haya sentido pasión al hacerlas?”
- “¿Qué personas del pasado fueron importantes y de alguna manera han podido inspirarle?”
- “Cuál de sus cualidades le gusta especialmente y admira de sí mismo?”
- “¿Cómo cree que puede poner más de eso que se le da bien hacer y de lo que le apasiona en su vida?”

Descubrir quien soy.
El hecho de haber nacido inmersos en una cultura hace que heredemos creencias y reglas verbales que pueden ser muy limitantes.
Sin embargo, tu identidad no es algo cerrado y está abierta a que la transformes.
Solo tienes que escucharte y dejar de juzgarte, porqué quizá tus creencias y valores han sido más impuestos que elegidos libremente.
Y es que tu identidad, la manera en la que piensas acerca de ti mismo y del mundo puede convertirse en una cárcel que no te deja reinventarte ni transformar el entorno que te rodea. Asique para saber quién eres: decide tu propósito, escribe tu propio guion y reinvéntate. No es magia, es Inteligencia emocional. Escúchate.
Gema Martinez, col Nº CM03257, es alumna en prácticas del master de psicólogia general sanitaria en nuestro gabinete y autora de este post.































0 comentarios