Daniel L. Schacter fue profesor de Psicología en la Universidad de Harvard y anteriormente dirigió durante seis años la Unidad de Trastornos de la Memoria en la Universidad de Toronto. Reflexionamos basandonos en su obra «Los 7 pecados de la memoria»

¿Sabías que las memorias que poseemos no son un fiel registro de las experiencias vividas?

Nuestro cerebro completa los huecos vacíos por el olvido, creando e inventando para dar coherencia al pasado. Sin embargo, esto no es algo malo y si la memoria nos falla es para unificar mejor nuestro yo presente con el del pasado e incluso con el del futuro. Así, nuestra frágil memoria, también con sus errores, esconde muchas ventajas. Sin memoria no hay pasado, no hay vida, ni tampoco hay futuro. Y es que cuando anticipamos el futuro también se activan áreas cerebrales encargadas de la memoria.

Las técnicas de neuroimagen revelan que es difícil encontrar un lugar concreto en el cerebro donde se almacenen los recuerdos. Por ejemplo, parece que los nombres de personas o lugares no están todos almacenados en el mismo lugar. Es cierto que hay regiones especializadas pero los recuerdos se componen de fragmentos de información que se guardan en lugares distintos y, cuando recordamos, estos pedacitos de información se unen desde diferentes partes del cerebro y el resultado final es lo que experimentamos como recuerdo.

El hipocampo es el área cerebral especializada en la evocación de los recuerdos y también la que reunifica los elementos procedentes de distintos lugares. Así, ante un determinado estimulo, el hipocampo toma información del córtex visual, del córtex auditivo, del córtex táctil, de la amígdala dónde se registra la información emocional, etcétera.

Algo también muy interesante que muestran las técnicas de neuroimagen sobre el funcionamiento de la memoria es que existe una conexión muy íntima entre recordar el pasado e imaginar el futuro, ya que en ambos casos se activan las mismas partes del cerebro. De esta manera, el hipocampo, estructura clave en el cerebro esencial para la memoria, el aprendizaje, la orientación espacial y la regulación emocional, está implicado en el recuerdo de hechos pasados y también en el imaginar del futuro.

La memoria, como señalábamos al principio, comete algunos errores. En concreto, son siete: tres errores por omisión u olvido y cuatro por comisión o atribución errónea. Vamos a verlos a continuación.

 

Distintos tipos de olvido.

Los recuerdos se debilitan con el tiempo, es decir son transitorios y efímeros. Por ejemplo, recordarás menos de este artículo dentro de un año.

Cuando hacemos algo sin prestar atención, es difícil que llegue a nuestra memoria. Seguro que te ha pasado eso de cambiar las gafas o las llaves de sitio y no recordar dónde las has puesto.

Y lo mismo puede pasar en el momento de recordar. A veces podemos tener información almacenada en la memoria, pero cuando queremos recordar no podemos. Es esa sensación de tener algo en la punta de la lengua.

Sin embargo, no todo es malo en el olvido y tiene también una función que ayuda a las personas, ya que es necesario olvidar para poder seguir adelante en la vida. El olvido tiene una parte positiva que permite desaprender para poder aprender de nuevo, lo cual es muy importante para poder continuar.

En segundo lugar, también hay distintos tipos de errores por comisión o atribuciones erróneas que comete nuestra memoria y vamos a verlos a continuación.

los 7 pecados de la memoria

Distintos tipos de atribución errónea.

Puede ocurrir que recordamos un acontecimiento correctamente, incluso con detalles de lo que ocurrió, pero confundimos a las personas implicadas. Por ejemplo, existen personas presas que han sido injustamente condenadas porque otras personas les habían atribuido la realización de los hechos porque habían visto su cara en el lugar de los hechos (habían sido también testigos) e incluso les habían visto en la televisión.

En otras ocasiones, tomamos decisiones porque alguna información que hemos visto y recordamos, nos ha sugestionado. Es decir, ha influido en nuestras convicciones y sistema de valores.

El error de la sugestión está a su vez muy relacionado con el sesgo retrospectivo. Esto quiere decir que nuestros recuerdos están muy distorsionados por nuestras creencias y sentimientos actuales, y los adaptamos a nuestra visión actual del mundo.

Por otro lado, también solemos actuar de manera dogmática y cruel en función de lo que creemos. Solemos pensar que nuestra creencia indica que llevamos razón y nos da permiso para actuar de una determinada manera y, sin embargo, hay que tener muchísimo cuidado con estas maneras rígidas de ver el mundo y el daño que podemos causar a los demás. Por ejemplo, existen personas cuyo presente se ve muy influenciado por su vida pasada y creencias religiosas.

En este sentido, la memoria no sólo es importante para entender nuestras vidas y reflexionar sobre nuestras conductas, sino que también algunos errores pueden llevarnos a tomar decisiones equivocadas y muy costosas para nosotros y los demás. Dicho de otra manera: funciona muy bien cuando, a pesar de olvidar detalles, recordamos lo esencial de lo sucedido y podemos dar un sentido a nuestra historia y seguir adelante cuidándonos a nosotros mismos y manteniendo relaciones significativas con los demás.

En sesiones de psicoterapia, psicólogos especializados ayudamos a las personas que recuerdan imágenes, emociones y sensaciones muy intensas a reconstruir el recuerdo generando narrativas más positivas acerca de lo que les pasó para poder olvidar detalles concretos y seguir adelante sin tanto dolor. Generar una narrativa positiva acerca de lo que les sucedió les permite respirar, sentirse ligeros comenzar de nuevo a diseñar, soñar y construir su futuro.

Gema Martinez, col Nº CM03257, es alumna en prácticas del master de psicólogia general sanitaria en nuestro gabinete y autora de este post.

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